Tu web no pierde reservas por fea. Las pierde porque no deja reservar

TL;DR: Plazas reales, precio final, pago en el móvil y alguien que conteste: lo que necesita la web de tu excursión para que te reserven a ti y no al portal.

Por Emilce Martín · Publicado 2026-10-28

Una pareja holandesa pasa la tarde en el Port de Sóller. Ve tu barco amarrado, le gusta, y el camarero del bar de al lado le dice que la salida al atardecer merece la pena. Esa noche, desde el hotel, busca tu nombre en Google. Entra en tu web y encuentra fotos preciosas, un «desde 65 €» y un botón de «Consultar disponibilidad» que abre un formulario. Vuelve a Google, ve tu excursión en GetYourGuide dos resultados más abajo, con fechas, plazas y precio cerrado, y reserva ahí en dos minutos.

Esa reserva era tuya. La pareja te conocía, buscaba tu nombre y no había llegado por el portal. Y has pagado la comisión entera porque tu web no le ha dejado reservar.

En los dos artículos anteriores de esta serie vimos lo que te cuesta de verdad cada reserva en el portal y qué puedes ofrecer en tu web que el marketplace no te deja ofrecer. Este va de la parte menos vistosa: qué tiene que tener tu web para que reserve quien llega a ella.

¿Quién reserva directo en una excursión?

Antes de tocar nada, conviene saber a quién le hablas. En una empresa de excursiones, la reserva directa casi nunca es la del turista que no te conocía y te descubre en Google. Es la del que te vio en el puerto, la del que repite, la del que llega recomendado por la recepción del hotel o por un amigo, la del que te conoció en GetYourGuide el verano pasado y ahora busca tu nombre. En el sector se le llama efecto billboard: el portal te sirve de escaparate y el cliente acaba buscándote a ti.

El que no sabe nada de ti seguirá reservando en el portal, porque en un destino nuevo el portal le da seguridad, y eso no lo cambia ninguna web. Los otros son las reservas directas más baratas que existen, porque llegan solas. La primera tarea de tu web es no perder a los que potenciales clientes que ya te están buscando. Todo lo que viene a continuación va de eso.

Lo que necesita tu web para que reserven contigo

Que te encuentren cuando te buscan por tu nombre

Haz la prueba: busca el nombre de tu empresa en Google desde el móvil, como lo haría un turista. ¿Sale primero tu web o tu ficha en un portal? El botón de «Sitio web» de tu perfil de Google, ¿lleva a tu web o a tu página de GetYourGuide? ¿Cada excursión tiene su propia página, o están todas metidas en una? Y el enlace de tu bio de Instagram, ¿lleva a reservar o a la portada? Luego pídele a alguien que viva fuera, un familiar en Alemania o un cliente de otros años, que haga la misma búsqueda, porque lo que aparece cambia según desde dónde se busque.

Si quien busca tu nombre aterriza en el portal, has perdido la reserva antes de empezar. Tu perfil de Google, tu Instagram, tu web y la página de cada excursión tienen que estar enlazados entre sí y llevar a tu propia reserva, no a la de otro.

Y mira también qué sale dentro de tu propia ficha. Google puede enseñar ahí tus excursiones con precio y un botón de reserva, y si no lo has activado tú, esos botones pueden llevar a los portales. Te lo contamos en qué pasa si no activas Google Things to Do.

Fechas, plazas y precio reales en la ficha

«Consultar disponibilidad» es la frase que más reservas directas se lleva por delante. El portal enseña el calendario, las plazas libres y el precio final, y el cliente reserva en segundos. Si viene de ahí y tu web le pide que rellene un formulario y espere, le estás pidiendo más trabajo para conseguir lo mismo.

La página de cada excursión tiene que enseñar, como mínimo, lo que enseña el portal: las salidas con plazas libres, el precio total para su grupo desde el primer momento (adultos, niños y suplementos obligatorios) y lo que incluye. Un precio «desde» que sube en el último paso genera más desconfianza que un precio alto dicho a la cara. Y una regla básica: tu web nunca debería salir más cara que el portal. No hace falta que sea más barata, pero si cuesta más, nadie va a reservar en ella.

Para enseñar plazas reales, esas plazas tienen que estar al día. Si vendes la misma salida en tu web y en GetYourGuide, cada reserva en un sitio tiene que descontarse en el otro, ya sea porque tu motor está conectado con los portales o porque lo haces tú a mano. Si no, tarde o temprano venderás dos veces la misma plaza.

Reservar y pagar en el móvil, sin salir de tu web

La pareja del ejemplo buscó desde el hotel, con el móvil, y así reservan casi todos tus clientes: la víspera o el mismo día. La reserva tiene que poder hacerse con el pulgar, en pocos pasos, sin crear una cuenta y en su idioma, al menos en inglés y en alemán si ese es tu público.

Fíjate también en qué pasa al pulsar «Reservar». Si el cliente salta a una página distinta, con otro aspecto, otra dirección y a veces otro idioma, la confianza que habías ganado se pierde justo cuando tiene que pagar. El pago es el momento en que más duda el cliente, y no es el momento de mandarlo a una web que no reconoce. Tampoco sirve que el teléfono sea la única forma de reservar, o de conseguir el mejor precio: mucha gente no llama, y menos desde otro país.

Nosotros lo resolvemos con Sirio, nuestro motor de reservas, que muestra tus salidas con sus plazas reales y deja reservar dentro de tu propia web. Es una herramienta propia, y trabajar con nosotros no exige contratarla: si ya tienes motor, lo que importa es que cumpla esto.

Lo mismo vale para las reservas que hoy cierras fuera de la web. El grupo que pregunta por correo o el privado que llega por WhatsApp no tienen por qué acabar en tres días de mensajes de ida y vuelta: mándales un enlace para reservar y pagar, y la reserva queda cerrada en el momento.

Alguien que conteste cuando el cliente duda

Ya lo contamos en el artículo anterior: muchas reservas se deciden con una pregunta. «¿Se puede subir con el carrito?», «¿y si hace viento?». Las que te hacen siempre deberían estar respondidas en la propia ficha, para que el cliente no tenga ni que preguntar. Para el resto, un WhatsApp a la vista y alguien que conteste, aunque sean las once de la noche, recuperan a los que dudan. Si no, se van al portal, donde al menos encuentran una respuesta estándar.

Una duda sin respuesta a esa hora es una reserva que se va al portal. Para cubrir ese hueco trabajamos con Sirio Concierge, nuestro asistente de WhatsApp, que contesta con tus plazas reales y pasa la conversación a tu equipo cuando hace falta. Y si quieres montarlo por tu cuenta, aquí explicamos cómo responder por WhatsApp en el idioma del cliente.

Confirmación inmediata y lo práctico, claro

Quien reserva en el portal recibe la confirmación al momento, con el punto de encuentro, la hora y qué llevar. Tu web tiene que darle lo mismo: un correo de confirmación inmediato (nunca un «te confirmaremos en 24 horas») con el punto de salida en un mapa, qué llevar, cómo contactar contigo el día de la excursión y tu política de cancelación y de mal tiempo.

Y que pueda cambiar de fecha o cancelar desde ese mismo correo, según tu política, sin tener que llamar ni escribir y esperar respuesta. Es una de las razones por las que mucha gente prefiere el portal: allí cancela con un clic. Si en tu web es un trámite, la próxima vez reservará donde no lo sea.

Una reserva que no se confirma al momento no es una reserva para el cliente. Es una petición, y seguirá mirando otras opciones.

Pruebas de que eres de verdad

En el portal, el cliente se fía del portal. En tu web tiene que fiarse de ti. Ayudan las reseñas reales (las de tu perfil de Google, con nombre, no frases sueltas sin firma), las fotos de este año, quién eres y dónde estás, tus datos de empresa y, si tu actividad la requiere, tu licencia o autorización. Si quieres ir un paso más allá, piensa en lo que tus reseñas dicen de ti fuera de tu web.

No hace falta llenar la web de sellos. Hace falta que se vea que detrás hay una empresa real a la que se puede llamar.

Saber de dónde viene cada reserva

Lo último es lo que casi nadie tiene: medir. Si no sabes cuántas reservas entran por tu web al mes, ni cuántas vienen de buscar tu nombre, de un anuncio o del WhatsApp, no puedes hacer la cuenta de lo que te cuesta cada canal ni saber si lo que cambias funciona. Tu web tiene que registrar cada reserva como una conversión, con su importe y su origen, en Google Analytics o en el panel de tu motor de reservas.

La parte que nadie te cuenta: no necesitas una web nueva

Cuando una web reserva poco, la respuesta habitual es rehacerla: otro diseño, otra plantilla, otro proveedor. Nosotros también hacemos webs, y aun así te lo decimos: casi nunca es eso. La mayoría de webs de excursiones que revisamos pierden las reservas en tres sitios concretos: no enseñan plazas reales, mandan a pagar a otra página y nadie contesta. Una web nueva con esos tres fallos es una web más bonita que reserva igual de poco. Y al revés: arreglarlos en la web que ya tienes suele ser más rápido y más barato que cualquier rediseño.

Lo segundo que nadie te cuenta es que una web que convierte no te trae tráfico por sí sola. El orden importa. Primero recuperas a los que ya te buscan y mides cuántos son. Cuando eso funciona, sí tiene sentido invertir en anuncios o en SEO para llegar a quien no te conoce. Hacerlo al revés es pagar por llevar gente a una web que no la deja reservar.

Y lo tercero: no esperes notarlo en una semana. Las reservas que recuperas así se ven al comparar una temporada con la anterior, por eso medir desde el primer día es tan importante.

Haz la prueba desde tu móvil

Coge el móvil, desconéctate de la wifi de la oficina y haz lo que haría un turista:

  • Busca tu nombre en Google. ¿Sale primero tu web o tu ficha en un portal? ¿Y si lo busca alguien desde otro país?

  • ¿El botón «Sitio web» de tu perfil de Google y el enlace de tu Instagram llevan a reservar en tu web?

  • Entra en una excursión. ¿Ves fechas con plazas libres sin tener que escribir a nadie?

  • ¿Ves el precio total para dos adultos y un niño antes del último paso? ¿Es igual o menor que en el portal?

  • Cuando vendes una plaza en el portal, ¿desaparece también de tu web?

  • Reserva. ¿Has podido hacerlo sin salir de tu web, sin crear una cuenta y en menos de dos minutos?

  • ¿Te ha llegado la confirmación al momento, con el punto de encuentro y la forma de cambiar de fecha sin llamar?

  • ¿Las dudas habituales están resueltas en la ficha? ¿Hay un WhatsApp a la vista y te contestarían si escribieras ahora mismo?

  • ¿Sabes cuántas reservas entraron por tu web el mes pasado y de dónde vinieron?

Si alguna respuesta es «no», por ahí se te están yendo reservas al portal. Si quieres, hacemos la prueba contigo y te decimos por dónde empezar en la sesión estratégica gratuita.

Cómo lo vemos en Métrica.One

No empezamos por el diseño ni por los anuncios. Empezamos por reservar en tu web como lo haría un cliente, ver dónde se cae y arreglar eso primero. Es la parte menos vistosa del trabajo y la primera que conviene hacer, porque son reservas que ya tenías y se te escapaban por el camino.

Con la web lista para reservar, queda lo que pasa después: el cliente que ya está a bordo, incluido el que llegó por el portal. De eso va el último artículo de la serie. Mientras tanto, puedes ver cómo trabajamos la reserva directa en experiencias.

MÉTRICA.ONE — Reserva directa y marketing honesto para el sector turístico de Baleares. Menos intermediarios, más clientes tuyos.

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